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Sabores auténticos, hechos con cariño

Mi versión del pollo guisado de la abuela Luisa

Pollo guisado con aceitunas y limón
Tiempo: 50 minutos Raciones: 4 personas Nivel: Media

Este pollo guisado con aceitunas es un homenaje con sabor a familia. Hay recetas que no se escriben, se aprenden viendo. Así era la cocina de la abuela Luisa, fundadora de Aceitunas Guinaldo: generosa, sencilla y siempre con una sonrisa para el que la necesitase.

Esta es mi versión de su pollo guisado, un plato que siempre olía a hogar y a reuniones familiares. He querido conservar su espíritu —esa mezcla de tradición y mimo— pero con un toque personal: pimiento rojo, champiñones y un vino rosado suave que redondea el sabor del guiso.

Es una manera de darle las gracias, por su legado y por haber puesto las raíces de todo lo que hoy somos.

Cómo preparar este pollo guisado con aceitunas

Ingredientes:

  • 3 zancas de pollo partidas a la mitad (muslo y contramuslo)
  • 200 g de aceitunas gordal (enteras o en mitades)
  • 1 limón (en rodajas finas)
  • 1 cebolla grande
  • ½ pimiento rojo
  • 150 g de champiñones
  • 3 dientes de ajo
  • 1 vaso de vino rosado (200 ml)
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación:

  1. Calienta aceite de oliva en una cazuela amplia. Añade el pollo salpimentado y dóralo por todos los lados. Retira y reserva.
  2. En la misma cazuela, pocha la cebolla, el ajo y el pimiento rojo hasta que estén tiernos.
  3. Añade los champiñones laminados y cocina hasta que pierdan el agua y se doren ligeramente.
  4. Vierte el vino rosado, remueve y deja reducir 2–3 minutos para evaporar el alcohol.
  5. Devuelve el pollo a la cazuela, incorpora el laurel, el tomillo y el caldo caliente. Cocina a fuego lento 30–35 minutos hasta que el pollo esté tierno.
  6. Añade las aceitunas gordal y las rodajas de limón. Cocina 15 minutos hasta que la salsa espese y todos los sabores se integren.
  7. Ajusta de sal y pimienta, y sirve el guiso bien caliente, con un buen pan al lado para disfrutar la salsa.

Esta receta no es solo un plato: es un recuerdo, un agradecimiento y un guiño al pasado.

Porque la abuela Luisa nos enseñó que cocinar es cuidar, y que los mejores sabores nacen del amor y la paciencia.

!Gracias, abuela¡

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