Ensalada templada de pollo, naranja y aceitunas de Aragón
La ensalada templada de pollo, naranja y aceitunas de Aragón es una receta que une la frescura cítrica con la intensidad de uno de los productos más tradicionales de nuestra tierra: las aceitunas negras de Aragón. Con su sabor profundo, ligeramente amargo y textura carnosa, aportan un contraste perfecto con la dulzura de la naranja y la suavidad del pollo salteado. Es un plato ideal para el otoño asturiano: ligero, cálido y lleno de matices.
Ingredientes para la ensalada:
- 2 pechugas de pollo cortadas en cubos
- 1 naranja grande (pelada y en gajos sin piel)
- 100 g de aceitunas de Aragón Guinaldo, cortadas a la mitad
- 50 g de hojas de espinaca o brotes tiernos
- ½ cebolla dulce o cebolleta (opcional, muy fina)
- Sal y pimienta al gusto
Aliño de naranja y mostaza:
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de zumo de naranja natural
- 1 cucharadita de mostaza de Dijon
- 1 cucharadita de vinagre de Jerez o sidra
- Sal y pimienta negra
Aliño de miel y vinagre:
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de vinagre de Jerez
- 1 cucharadita de miel
- Sal y pimienta negra
Cómo preparar esta ensalada templada de pollo
- En un cuenco, mezcla el aceite, vinagre, miel, sal y pimienta. Emulsiona bien con un tenedor o varillas pequeñas hasta obtener una textura homogénea.
- Salpimienta los cubos de pollo. En una sartén con un poco de aceite, saltéalos a fuego medio-alto hasta que queden dorados por fuera y jugosos por dentro (unos 6–7 minutos).
Retira la sartén del fuego y añade una cucharada del aliño para que el pollo se impregne del sabor mientras reposa. - Pela la naranja, retira las membranas y corta en gajos limpios.
Parte las aceitunas de Aragón por la mitad.
Si usas cebolla, córtala muy fina y déjala unos minutos en agua fría para suavizarla. - En un bol grande, mezcla las hojas verdes, las aceitunas, los gajos de naranja y el pollo templado.
Añade el resto del aliño y mezcla suavemente. - Sirve de inmediato, cuando el pollo aún esté templado, y decora con un chorrito extra de aceite de oliva.
Una ensalada sencilla, llena de matices: el dulzor cítrico, la salinidad natural de la aceituna de Aragón y el punto templado del pollo.
Un plato con carácter y equilibrio, perfecto para quienes disfrutan de la buena comida.
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